Tratamiento de encías
Tratamos la infección que te hace perder los dientes
La periodontitis es una infección que destruye el hueso y la encía que sujetan los dientes. No duele hasta que es tarde, y por eso mucha gente llega cuando ya ha perdido soporte. Tratada a tiempo, se detiene.
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Qué es exactamente la periodontitis
La periodontitis es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta al periodonto, es decir, al conjunto de tejidos que sujetan el diente: la encía, el ligamento periodontal, el cemento radicular y el hueso alveolar. Empieza como una gingivitis, una inflamación superficial de la encía que todavía es reversible, y si no se detiene acaba destruyendo el hueso que aguanta las raíces.
El detonante es el biofilm bacteriano, la placa que se acumula en el surco entre el diente y la encía. Cuando ese biofilm madura y se calcifica en forma de sarro, el cuerpo responde con una inflamación sostenida. El problema es que esa respuesta inmunitaria, pensada para defendernos, acaba reabsorbiendo el mismo hueso que debería proteger.
A medida que el hueso desaparece se forman las bolsas periodontales: espacios entre diente y encía demasiado profundos para que el cepillo llegue. Cada milímetro de bolsa es un refugio donde las bacterias viven protegidas, y por eso la enfermedad se alimenta a sí misma hasta que alguien la interrumpe.
Por qué cuesta tanto detectarla a tiempo
La periodontitis casi nunca duele. A diferencia de una caries, que avisa con dolor agudo, la pérdida de hueso es silenciosa: no hay terminaciones nerviosas que lo notifiquen. Muchos pacientes llegan a la primera visita convencidos de que tienen una boca sana porque nunca les ha dolido nada.
Las señales reales son discretas y fáciles de atribuir a otra cosa. El sangrado al cepillarse se interpreta como que se ha cepillado demasiado fuerte, cuando en realidad una encía sana no sangra nunca. El mal aliento se tapa con chicle. Las encías retiradas se leen como un signo de edad. Y los dientes que se mueven solo se notan cuando la pérdida ya es avanzada.
Por eso la periodoncia trabaja con números y no con sensaciones. El sondaje mide la profundidad de cada bolsa en seis puntos por diente, y la radiografía muestra cuánto hueso queda. Esos datos dicen en qué punto real estás, aunque no notes nada.
Qué está en juego si no se trata
La consecuencia evidente es la pérdida de dientes: la periodontitis es la primera causa de pérdida dental en adultos, por delante de la caries. Pero antes de llegar ahí hay etapas intermedias incómodas, como la movilidad, la migración de los dientes anteriores, los espacios negros que aparecen entre ellos y la sensibilidad radicular constante.
Hay también una dimensión médica que suele sorprender. La inflamación periodontal crónica se ha asociado con un peor control de la diabetes, con enfermedad cardiovascular y con complicaciones durante el embarazo. No significa que una cosa cause la otra directamente, pero sí que una boca inflamada de forma permanente no es un problema aislado de la boca.
Y hay un coste práctico: tratar una gingivitis es sencillo y económico; tratar una periodontitis avanzada implica cirugía, y reponer los dientes perdidos con implantes e injertos óseos es mucho más largo y caro que haberlos conservado.
Cómo es el tratamiento, paso a paso
La fase básica del tratamiento periodontal es el raspado y alisado radicular. Se hace por cuadrantes, con anestesia local, y consiste en eliminar el biofilm y el sarro de la superficie de la raíz por debajo de la encía, donde ni el cepillo ni la limpieza convencional llegan. No es una limpieza: es un procedimiento terapéutico que busca dejar la raíz biológicamente compatible para que la encía vuelva a adherirse.
Seis u ocho semanas después se hace la reevaluación. Se vuelve a sondar toda la boca y se compara con el mapa inicial. La mayoría de bolsas responden y se cierran; las que persisten por encima de los cinco milímetros pueden necesitar cirugía periodontal para acceder a ellas directamente.
A partir de ahí empieza el mantenimiento, que es la parte que decide el resultado a largo plazo. Un tratamiento impecable seguido de un mantenimiento inexistente acaba volviendo al punto de partida en pocos años.
Cuándo hay que tratarlo
- Encías que sangran al cepillarte o al comer
- Mal aliento persistente que no se va con el cepillado
- Encías retiradas: los dientes se ven más largos
- Dientes que se mueven, se han separado o han cambiado de posición
- Sensibilidad al frío junto a la encía
- Antecedentes familiares de pérdida de dientes
Cómo lo hacemos
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1
Estudio periodontal
Medimos bolsa por bolsa y hacemos radiografías para ver cuánto hueso queda. De ahí sale un mapa de tu boca.
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2
Raspado y alisado radicular
Limpiamos la raíz por debajo de la encía, donde el cepillo no llega. Con anestesia local, en una o dos sesiones.
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3
Reevaluación
A las pocas semanas volvemos a medir. Comparamos con el mapa inicial y vemos qué ha respondido y qué no.
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4
Mantenimiento
Revisiones con la frecuencia que pida tu caso. Es la parte que decide si el resultado dura.
Preguntas frecuentes
¿La periodontitis se cura?
No del todo, pero se detiene. El hueso perdido no vuelve solo, pero con tratamiento y mantenimiento la destrucción se frena y conservas los dientes.
¿Duele el raspado?
Se hace con anestesia local, así que durante la sesión no notarás dolor. Los días siguientes puede haber sensibilidad al frío, que pasa sola.
¿Voy a perder los dientes?
Depende de cuánto soporte quede cuando llegas. Por eso la primera visita empieza con un estudio: sin saber cuánto hueso queda nadie puede responderte a eso.
¿Cada cuánto tengo que venir?
No hay una pauta única. Según el riesgo de cada paciente, el mantenimiento va de los tres a los seis meses.
¿La periodontitis es contagiosa?
Las bacterias implicadas pueden transmitirse por la saliva entre convivientes, pero que pasen no significa que la enfermedad se desarrolle. Que llegue a periodontitis depende sobre todo de la respuesta inmunitaria de cada persona, de la genética y de factores como el tabaco.
¿Qué relación hay entre tabaco y periodontitis?
El tabaco es el factor de riesgo modificable más importante. Reduce el riego sanguíneo de la encía, lo que enmascara el sangrado y hace que la enfermedad avance de forma más silenciosa, y empeora claramente la respuesta al tratamiento.
Si tengo diabetes, ¿me afecta a las encías?
Sí, y en ambos sentidos. Una diabetes mal controlada agrava la periodontitis, y una periodontitis activa dificulta el control de la glucemia. Tratar la boca suele ayudar al control metabólico.
¿El cepillo eléctrico es mejor?
Los oscilantes-rotatorios y los sónicos suelen retirar más placa que un cepillo manual, pero la técnica y la constancia pesan más que el aparato. Lo que de verdad cambia el resultado es la higiene interdental diaria.
¿Lo comentamos?
Cuéntanos qué te pasa y te diremos si este es tu caso o no. La primera visita sirve para ponerle nombre.