Inicio
Nuestra historia Dr. Xavier Gimeno Medina Tecnología

Encías

Gingivitis Periodontitis (piorrea) Mantenimiento periodontal Cirugía mucogingival

Implantes y estética

Implantes dentales Injerto óseo Blanqueamiento dental

Cirugía oral y maxilofacial

Muelas del juicio Patología de la ATM Cirugía ortognática
Primera visita Aseguradoras y financiación Antes y después de la cirugía
Para dentistas Contacto
93 727 63 89 Pedir cita
Todos los tratamientos

Para que el resultado dure

Revisiones con la frecuencia que pide tu caso

El tratamiento detiene la infección; el mantenimiento evita que vuelva. Es la parte menos vistosa y la que más decide si conservas los dientes dentro de veinte años.

Pedir cita

Por qué el mantenimiento no es una limpieza más

Una higiene convencional actúa por encima de la encía y sobre pacientes sin enfermedad. El mantenimiento periodontal es otra cosa: es el seguimiento de una enfermedad crónica ya diagnosticada, y actúa también por debajo de la encía, en las zonas que estuvieron enfermas y que tienden a recolonizarse.

Cada sesión empieza volviendo a medir. Se registra la profundidad de sondaje y el sangrado, y se compara con la visita anterior. Esos números son el sistema de alerta: una bolsa que pasa de cuatro a seis milímetros avisa meses antes de que el paciente note nada.

Después se desorganiza el biofilm de las zonas de riesgo y se controlan los puntos que quedaron más profundos. El objetivo no es que la boca quede limpia un día, sino que no vuelva a arrancar el ciclo inflamatorio.

Cada cuánto hay que venir y por qué no es igual para todos

El intervalo de mantenimiento lo decide el riesgo, no el calendario. Un paciente no fumador, con buena higiene y pocos puntos profundos puede estar bien cada seis meses. Un fumador con diabetes y antecedentes de pérdida ósea suele necesitar venir cada tres.

El biofilm subgingival se reorganiza en pocas semanas y recupera su capacidad inflamatoria en pocos meses. Esa es la razón biológica por la que una revisión anual se queda corta en un paciente periodontal: cuando llega, la enfermedad ya ha tenido tiempo de volver a trabajar.

El intervalo también se revisa. Si los números mejoran de forma sostenida, se espacian las visitas; si empeoran, se acercan. Es un ajuste continuo, no una pauta fija para toda la vida.

Implantes: la periimplantitis y por qué el mantenimiento es aún más crítico

Un implante no hace caries, y eso hace pensar a mucha gente que ya no hay que prestarle atención. Es justo al revés. Alrededor de un implante no hay ligamento periodontal, de modo que el sellado biológico es más débil y la infección, una vez instalada, avanza más rápido que en un diente natural.

La mucositis periimplantaria es la fase reversible, con inflamación pero sin pérdida de hueso. Si no se detiene, se convierte en periimplantitis y empieza a desaparecer el hueso que sujeta el implante. Recuperar ese hueso es difícil y el pronóstico es mucho peor que en un diente.

Un paciente que ha perdido dientes por periodontitis y ahora lleva implantes es, por definición, un paciente de riesgo. Por eso el mantenimiento de implantes se hace con instrumental específico para no rayar la superficie de titanio y con controles radiológicos periódicos.

Cuándo hay que tratarlo

  • Has terminado un tratamiento periodontal y quieres que dure
  • Llevas implantes y quieres protegerlos de la periimplantitis
  • La periodontitis vuelve pese al tratamiento habitual
  • Fumas o tienes diabetes: el riesgo es más alto
  • Quieres conocer tu riesgo antes de que aparezca ningún síntoma

Cómo lo hacemos

  1. 1

    Revisión y medición

    Volvemos a medir bolsas y sangrado. Los números dicen si el cuadro está estable o se está moviendo.

  2. 2

    Limpieza de mantenimiento

    Eliminamos el biofilm de las zonas que han vuelto a acumular, incluidas las que rodean los implantes.

  3. 3

    Análisis microbiológico

    Cuando un caso se resiste, identificamos qué bacterias hay para ajustar el tratamiento en vez de ir a ciegas.

  4. 4

    Ajuste de la frecuencia

    Si el riesgo baja, espaciamos las visitas. Si sube, las acercamos. La pauta la marca tu caso, no el calendario.

Preguntas frecuentes

¿No me basta con una limpieza anual?

Si nunca has tenido periodontitis, quizá sí. Si la has tenido, una limpieza anual suele llegar tarde: el biofilm se reorganiza en pocos meses.

¿Qué es la periimplantitis?

La misma enfermedad, pero alrededor de un implante. Un implante no hace caries, pero sí puede perder el hueso que lo sujeta.

¿Para qué sirve el análisis microbiológico?

Para saber qué microorganismos actúan en una periodontitis que no responde al tratamiento habitual, y elegir el tratamiento en consecuencia.

Si vengo de fuera, ¿podéis hacerme el mantenimiento?

Sí. Muchos pacientes se tratan en otra clínica y hacen aquí el mantenimiento, o al revés, coordinados con su dentista.

¿Cuánto dura una sesión de mantenimiento?

Entre cuarenta y cinco minutos y una hora, según cuántas zonas de riesgo haya. Incluye el sondaje de control, la instrumentación de las zonas necesarias y la revisión de la higiene en casa.

¿Duele el mantenimiento?

Normalmente no hace falta anestesia. Si hay puntos concretos sensibles o bolsas que todavía son profundas, se puede poner anestesia local en esa zona.

¿Puedo hacer el mantenimiento con mi dentista de siempre?

Sí, y en muchos casos es lo más práctico. Lo que importa es que quien lo haga tenga el registro periodontal y sepa qué zonas vigilar. Nos coordinamos sin problema.

Si me sangra entre visitas, ¿debo esperar?

No. El sangrado es la señal precoz de que algo se está reactivando. Vale más adelantar la visita que esperar a la fecha prevista.

¿Lo comentamos?

Cuéntanos qué te pasa y te diremos si este es tu caso o no. La primera visita sirve para ponerle nombre.

Llamar Pedir cita